Punto(s) de Vista(s) - Work in Progress (es chic decir "work in progress", no?)
1. Who travels alone is a devil.
-2. Nieva mucho. Perdí mi paraguas en el cine. Sala 5. No lo encontraron. Ya no sé qué hacer. No siento los dedos de mi pie derecho. Creo que se murieron. La gente que conozco ya se fue. Me quedo solo en Pamplona, Navarra. 5 lenguas en el norte de España. Catalán, fabla, euskera, asturiano, gallego. La belleza de la nieve la percibe quien no la conoce. Los basurales blancos. El río. El sol que brilla por los copos en la Plaza del Castillo. Tiempos y contratiempos de un viaje. La necesidad de los baños del cine. Limpiar las zapatillas, cambiar los calcetines, comprar un cepillo de dientes, robar una toalla del hostal, afeitarse en el baño paki, encontrar couchsurfings en la calle, mirar cientos y cientos de pelis. Palabras en euskera: …, …, …, …
2. Desodorante en la pantalla.
Estar en un festival de documentales es como vivir en el cine. Allí se percibe lo cuanto el mundo cinematográfico es mucho más que una proyección. Son los ronquidos, los encabronados por cualquier cosa, el sueño del proyeccionista, los tickets de los restaurantes, los pintxos gratis, el vino, las mesas redondas y los chipirones sin pagar, el perfume de las catalanas y las miradas entre nosotros. Sólo falta llegar alguien con un colchón. Ejemplo : sección de las 20:30 : Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (Chantal Akerman, 1975). Después de tantas pelis fue como si estuviera allí sentado, con algo pasando en la pantalla sin tener que mirarla de todo. Y no es que no la mirase. No sacaba los ojos de ella. Pero estaba allí, sin cogerme por el codo. Y no tenía que mirarla porque el cine se convertía en un espacio que era el continuum de lo que se veía en la pantalla. No estábamos allí por Jeanne, estábamos con Jeanne, lo que es totalmente distinto. Miraba hacia la nada como ella miraba hacia la nada, y tenía la sensación de que a medida que su cotidiano se estropeaba, la sala en la que se proyectaba la peli también se deshacía mientras la gente salía de la sección. En el final quedaba el vacío, la cabeza que baja y sube de cansacio y transtorno después de 3 horas y media de película, o mejor, 3 días en Bruxelles. Y son tantas películas y horas sentados que empezamos a conocer gente, comer hamburguesas, liar chicas, escribir, dormir, enviar mensajes de textos, pero el extremo fue cuando me pasé un desodorante por las axilas en la Sala 5 del Carlos III mientras proyectaban Los Materiales.
3. De los errantes.
Cortázar habla de una manera de ver la diferencia entre el cuento y la novela. La novela estaría más para el desarrollo del personaje, mientras no es necesario un plan, es como si lo importante fuera la psicología, las miradas, los juegos de espejos Ejemplo: El Agente, de Joseph Conrad. Yo tengo una historia para contar. Todo gira alrededor de esta primera frase en un bar en el puerto. Ya el cuento se desarrolla de acuerdo con una situación. Lo que importa aquí son los fragmentos exteriores al personaje, una escena que lo lleva a una situación límite cualquiera. Ahí tenemos, entonces, una moneda que gira.
Las películas de la sección oficial parecen invertir la ecuación. Cuanto más largas (La mort de la gazelle, Demolition, Los materiales) más miran hacia el paisaje, y cuanto más cortas (Point of derparture, The darkness of day, The Marina experiment), más desarrollan un yo - a principio sin parecer seguir un plan determinado.
Y me pregunto donde está la agresividad del cine actual, donde está la provocación - si todavía la tenemos. Los materiales es un buen ejemplo. Trés amigos deciden hacer una película sobre una región sumergida por una represa, pero se recusan a caer en el viejo cliché español de documentales de pueblos llenos de un espíritu nostálgico con relación a las tradiciones olvidadas. Entonces cogen los defectos de filmaciones y hacen una película sobre el intento de hacer una peliícula. La imposibilidad de representar esta región se refleja en la imposibilidad del encuadre, cuando nos quedamos entre el encuadre (el cine del tiempo y del paisaje), y los desencuadres y problemas de sonido (típicos de una época en la que podemos dejar la cámara grabando desde antes mismo de empezar la filmación). Entre el tiempo muerto que vuelve a estar de moda en las escuelas de cine, y el efímero y depreciativo de una sociedad que ya no crée en nada, que mira hacia la tradición como quien mira hacia un trozo de piedra. Como resultado tenemos una serie de chistes con el propio cine, chistes que aparecen a través de subtítulos de voces que nunca hablan - otra imposibilidad, pues aquí todo es casi algo. Bromas resumidas en dos músicas que surgen en el final : la primera cantada por mujeres que quieren maridos sobrios y trabajadores, pero que tienen borrachos fumadores; y la segunda que habla de un hombre casi ciego que no consigue pescar nada, y que, al final pesca una oveja blanca. Trátase, por lo tanto, de un cine todavía cinéfilo pero que puede quizá desarrollarse más allá de la autodepreciación típica de las culturas subdesarrolladas (como es el caso del Cine Marginal brasileño) y de la postmodernidad, tan llena de parodias. Y es como parodia que la película gana fuerza, ya que el tema está presente sin que se haga necesario un enredo. Pero me pregunto hasta que punto la depreciación no hace todo más facil. Asumir los errores es un riesgo positivo a la vez que una manera de conformidad y de indiferencia.
4. Muerte al tiempo muerto.
Sí. El tiempo muerto está de moda. Pero está muerto. Ya me veo como un cronista de los que se ríe de pura rabia. El cine español es un muerto viviente. Siempre fue. Me encantó Contactos (1970), pero es triste saber que es un OVNI en España. Porque es lo que más se hizo en la segunda fase del Cine Nuevo brasileño (Desafio, O bravo Guerreiro, etc). Una cuaresma. Mientras creo que, en el mundo de las autopistas, lo que debríamos seguir es la belleza del efímero, volviendo al cine desde el principio. Miramos hacia todos los lados a la vez, a lo mejor tenemos que asumirlo y no hacer pajas mientras vemos dos pájaros volando. Sí, James Benning es increible. Pero cuando pasa al digital se cae en el obvio. Por otro lado la ciudad genérica de Tsai Ming-Liang. Pero quiero hablar aquí de la reencarnación de Sandor Krasna: Jem Cohen.
5. J. C.
los desencuadres...
los pasajes...
la música...
el cine-ensayo...
el cine de la ciudad...
el diario de viaje...
a ver...
1. Who travels alone is a devil.
-2. Nieva mucho. Perdí mi paraguas en el cine. Sala 5. No lo encontraron. Ya no sé qué hacer. No siento los dedos de mi pie derecho. Creo que se murieron. La gente que conozco ya se fue. Me quedo solo en Pamplona, Navarra. 5 lenguas en el norte de España. Catalán, fabla, euskera, asturiano, gallego. La belleza de la nieve la percibe quien no la conoce. Los basurales blancos. El río. El sol que brilla por los copos en la Plaza del Castillo. Tiempos y contratiempos de un viaje. La necesidad de los baños del cine. Limpiar las zapatillas, cambiar los calcetines, comprar un cepillo de dientes, robar una toalla del hostal, afeitarse en el baño paki, encontrar couchsurfings en la calle, mirar cientos y cientos de pelis. Palabras en euskera: …, …, …, …
2. Desodorante en la pantalla.
Estar en un festival de documentales es como vivir en el cine. Allí se percibe lo cuanto el mundo cinematográfico es mucho más que una proyección. Son los ronquidos, los encabronados por cualquier cosa, el sueño del proyeccionista, los tickets de los restaurantes, los pintxos gratis, el vino, las mesas redondas y los chipirones sin pagar, el perfume de las catalanas y las miradas entre nosotros. Sólo falta llegar alguien con un colchón. Ejemplo : sección de las 20:30 : Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (Chantal Akerman, 1975). Después de tantas pelis fue como si estuviera allí sentado, con algo pasando en la pantalla sin tener que mirarla de todo. Y no es que no la mirase. No sacaba los ojos de ella. Pero estaba allí, sin cogerme por el codo. Y no tenía que mirarla porque el cine se convertía en un espacio que era el continuum de lo que se veía en la pantalla. No estábamos allí por Jeanne, estábamos con Jeanne, lo que es totalmente distinto. Miraba hacia la nada como ella miraba hacia la nada, y tenía la sensación de que a medida que su cotidiano se estropeaba, la sala en la que se proyectaba la peli también se deshacía mientras la gente salía de la sección. En el final quedaba el vacío, la cabeza que baja y sube de cansacio y transtorno después de 3 horas y media de película, o mejor, 3 días en Bruxelles. Y son tantas películas y horas sentados que empezamos a conocer gente, comer hamburguesas, liar chicas, escribir, dormir, enviar mensajes de textos, pero el extremo fue cuando me pasé un desodorante por las axilas en la Sala 5 del Carlos III mientras proyectaban Los Materiales.
3. De los errantes.
Cortázar habla de una manera de ver la diferencia entre el cuento y la novela. La novela estaría más para el desarrollo del personaje, mientras no es necesario un plan, es como si lo importante fuera la psicología, las miradas, los juegos de espejos Ejemplo: El Agente, de Joseph Conrad. Yo tengo una historia para contar. Todo gira alrededor de esta primera frase en un bar en el puerto. Ya el cuento se desarrolla de acuerdo con una situación. Lo que importa aquí son los fragmentos exteriores al personaje, una escena que lo lleva a una situación límite cualquiera. Ahí tenemos, entonces, una moneda que gira.
Las películas de la sección oficial parecen invertir la ecuación. Cuanto más largas (La mort de la gazelle, Demolition, Los materiales) más miran hacia el paisaje, y cuanto más cortas (Point of derparture, The darkness of day, The Marina experiment), más desarrollan un yo - a principio sin parecer seguir un plan determinado.
Y me pregunto donde está la agresividad del cine actual, donde está la provocación - si todavía la tenemos. Los materiales es un buen ejemplo. Trés amigos deciden hacer una película sobre una región sumergida por una represa, pero se recusan a caer en el viejo cliché español de documentales de pueblos llenos de un espíritu nostálgico con relación a las tradiciones olvidadas. Entonces cogen los defectos de filmaciones y hacen una película sobre el intento de hacer una peliícula. La imposibilidad de representar esta región se refleja en la imposibilidad del encuadre, cuando nos quedamos entre el encuadre (el cine del tiempo y del paisaje), y los desencuadres y problemas de sonido (típicos de una época en la que podemos dejar la cámara grabando desde antes mismo de empezar la filmación). Entre el tiempo muerto que vuelve a estar de moda en las escuelas de cine, y el efímero y depreciativo de una sociedad que ya no crée en nada, que mira hacia la tradición como quien mira hacia un trozo de piedra. Como resultado tenemos una serie de chistes con el propio cine, chistes que aparecen a través de subtítulos de voces que nunca hablan - otra imposibilidad, pues aquí todo es casi algo. Bromas resumidas en dos músicas que surgen en el final : la primera cantada por mujeres que quieren maridos sobrios y trabajadores, pero que tienen borrachos fumadores; y la segunda que habla de un hombre casi ciego que no consigue pescar nada, y que, al final pesca una oveja blanca. Trátase, por lo tanto, de un cine todavía cinéfilo pero que puede quizá desarrollarse más allá de la autodepreciación típica de las culturas subdesarrolladas (como es el caso del Cine Marginal brasileño) y de la postmodernidad, tan llena de parodias. Y es como parodia que la película gana fuerza, ya que el tema está presente sin que se haga necesario un enredo. Pero me pregunto hasta que punto la depreciación no hace todo más facil. Asumir los errores es un riesgo positivo a la vez que una manera de conformidad y de indiferencia.
4. Muerte al tiempo muerto.
Sí. El tiempo muerto está de moda. Pero está muerto. Ya me veo como un cronista de los que se ríe de pura rabia. El cine español es un muerto viviente. Siempre fue. Me encantó Contactos (1970), pero es triste saber que es un OVNI en España. Porque es lo que más se hizo en la segunda fase del Cine Nuevo brasileño (Desafio, O bravo Guerreiro, etc). Una cuaresma. Mientras creo que, en el mundo de las autopistas, lo que debríamos seguir es la belleza del efímero, volviendo al cine desde el principio. Miramos hacia todos los lados a la vez, a lo mejor tenemos que asumirlo y no hacer pajas mientras vemos dos pájaros volando. Sí, James Benning es increible. Pero cuando pasa al digital se cae en el obvio. Por otro lado la ciudad genérica de Tsai Ming-Liang. Pero quiero hablar aquí de la reencarnación de Sandor Krasna: Jem Cohen.
5. J. C.
los desencuadres...
los pasajes...
la música...
el cine-ensayo...
el cine de la ciudad...
el diario de viaje...
a ver...

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